martes, 18 de enero de 2011

Arrancando desalientos

Arrancando desalientos
poemas
Adrián García Bassetti
Uno se cansa a veces. Se le ahogan todos los puertos, las ventanas se incendian de noches,
y cada silencio es un infierno. Cada instante un deshabitado cielo, y los rincones de la casa
llevan el nombre de todas las ausencias. Y surge el cansancio. La voz rota contra los
cristales del papel, con destino de aire, de cenizas, de bolsa de basuras. Y se cansan las
palabras, el verso hace equilibrio entre el ser y no ser, se confrontan las preguntas primeras,
las respuestas de la existencia, y al horizonte, que nos ha atrapado el paso, y la solitaria
huella que no alcanza a ser camino.
Pero existe un día, sabemos de su existencia en medio de la noche. Y como la marea,
despertamos en una playa de isla soñada. Damos un paso, tal vez dos, y nos encendemos en
una batalla contra todos los eclipses. Otra vez tiene sentido cada letra, otra vez se colma el
sueño de divinidades, y acá estamos, aunque cansados, heridos por la resistencia, por
defendernos el alma, sin habernos entregado a pactos viciados con lo ejecutivo. Y
sucedemos una vez más, como siempre: alados, libres, divinos.
Para que cante la sangre del universo, para ver el cosmos con los ojos de Dios, para latir
consagrados en la sal del rocío y en el salto de las olas, conjurando estrellas en esa
comunión de explosiones, y en ese ardid del alma nos ofrendamos, poemas, al silencio del
Amor.

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